Roger Federer (1º) no tiene quien le tosa en Flushing Meadows. El insaciable suizo abrazó su cuarto cetro consecutivo en el Abierto de Estados Unidos, una gesta sin precedentes en la era “open”, tras desquiciar con su infalibilidad y sus reacciones puntuales de campeón (y van… ni se sabe) al serbio Novak Djokovic (3º). El marcador, ajustado pero concluyente: 7-6 (4), 7-6 (2) y 6-4, en 2 horas y 26 minutos de partido.